lunes, 15 de febrero de 2010

Los Internautas ganan una batalla.

Juan Varela analiza para Internautas.org lo que supone ganar la primera batalla ante las medidas del gobierno español de acortar las libertades públicas en Internet. Los internautas lo están consiguiendo. Los diputados han aprobado que sólo los jueces puedan cerrar páginas web. Hasta el PSOE votó a favor de una moción del PP para reformar el proyecto de ley de economía sostenible, que faculta al Ministerio de Cultura para proponer el cierre de webs por violar la propiedad intelectual. Habrá que esperar a la nueva ley, pero la revuelta internauta contra los excesos en la persecución de las descargas, animados por la SGAE y la industria del entretenimiento, demuestra el poder de este nuevo espacio público. Es difícil entender por qué el Gobierno propuso un cierre administrativo para defender un derecho económico frente a los fundamentales de los ciudadanos. Competencia ha pedido además la reforma de la gestión de derechos de autor al considerar un monopolio a la SGAE, Cedro y resto de entidades. Los dueños del contenido aumentan su presión contra las descargas, la copia y los enlaces. Los usuarios no saben vivir sin ellos y defienden el derecho de cita, la copia privada –también el P2P, reconocido en sentencias y un acceso a la información y los contenidos abierto. La crisis aprieta y los medios, discográficas y hasta los editores de libros, ahora que amanece el ‘ebook’, demandan garantías para un negocio que pierde beneficios. Pelean creadores y audiencia en una disputa superable sólo con un cambio económico y un nuevo consenso sobre los contenidos y su uso cuando la copia ya no tiene valor. El problema no es sólo legal. Es un cambio de mercado, tecnología, productos y consumo radical. El Congreso debate en estos momentos la propiedad intelectual, como en Europa, en Gran Bretaña con una ley de economía digital o el ACTA, una negociación mundial. Varios partidos piden una reforma profunda para acabar con las guerras del enlace y el P2P. Ninguno debería perder sus derechos: autores y distribuidores sobre sus obras, el público a usarlas sin limitaciones abusivas y las empresas tecnológicas a facilitar el acceso. Hace falta creatividad legal y situar la innovación como un objetivo compartido.

Yo añadiría que es un objetivo prioritario. Ha llegado el momento de entender que las herramientas han superado la función creativa de las mentes de muchos, anclados en derechos obsoletos, no por injustos sino por la gestión partidista y avariciosa que se ha hecho de ellos. Lo más grave ha sido contar con el apoyo de un gobierno errático que ha servido para esta respuesta histórica por parte de los internautas y que puede abrir un antes y un después en la relación del estado español con Internet. Y como no hay que aflojar te recuerdo que la web de donde he sacado el grueso de este artículo sigue amenazada de cierre por disposición de la SGAE, la misma entidad que está intentado destruir la cultura musical del país para que unos pocos sigan siendo privilegiados, por tanto un poco de tu apoyo le vendría muy bien.

lunes, 8 de febrero de 2010

Silan y los estudiantes.

Quiero referirme a nuestra visita y encuentro en el instituto Vega Mijas de la pasada semana y que anunciábamos convenientemente en esta misma sección. Lo primero felicitar a Isabel Hermoso, profesora de este instituto por la organización del evento, felicitación que hago extensible a todos sus compañeros y trabajadores del centro. Lo primero que tengo que remarcar es que tanto estudiantes como profesores no son esas especies humanas en guerra permanente que aparecen en los noticiarios, esa peleas, abusos... etc. Muy al contrario son personas que tratan de encontrar como todos su camino en la vida y transitar siguiendo los modelos que creen más acertados. Nosotros fuimos a dar la información que disponemos después de diez años en el gremio y estos son los puntos que más llamaron la atención de los asistentes, y que dejo aquí para conocimiento de quien lee.
Las preguntas y dudas se dirigieron al mundo del clouding, es decir programar los programas que hasta ahora funcionaban en local para que lo hagan en Internet. Con la demanda de seguridad y prestaciones que esto conlleva. Las preguntas fueron afinadas y los estudiantes son conscientes del desafío.
No menor fue el interés por el gran gigante, Google, ya no Microsoft. Destacamos en la charla cómo habían logrado que todos pasáramos por su aro. Y cómo desmontó el trabajo de los diseñadores web en favor de la programación que a ellos les conviene. Por dónde seguirá el camino es algo que quedó en el aire si bien todos vimos la necesidad de no caer en un gran monopolio de Internet por parte de esta empresa.
La pregunta estrella tanto para el diseño como para la programación, y no podía ser de otro modo, fue ¿Y cuánto se cobra en una empresa de Internet/Informática? Y “¿A cuánto la web o el programa en cuestión?” Mi compañera y yo fuimos a mojarnos con las respuestas, así que después de quejarnos del estado del país en todo lo tecnológico, factura que ahora pagamos todos porque España se ha colocado en el furgón de cola de los países economicamente avanzados precisamente por evitar y limitar la inversión en investigación y tecnología. Justo los pilares de la nueva economía mundial de hoy y sobre todo del futuro. Pues eso, después de poner en su sitio a las administraciones, tanto la actual como las anteriores... concluimos que se preparen para un sueldo de mileurista. Pero sobre todo que se formen fuertemente porque este es un trabajo que se puede realizar de manera autónoma con ciertas garantías. En cuánto la mejor manera de saber el coste de una web es contar con un buen briefing, es decir, resumen de lo que el dueño de la web quiere. Y luego ajustar el coste. Hablamos de que se está subvencionando hoy en día entorno a los 1500 euros para comenzar el primer año de andadura en Internet. Así que podemos establecer que para esta zona ese es un precio razonable para una web concreta sin grandes alardes pero contando con las prestaciones básicas exigibles si se quiere ser competente. El capítulo dedicado a lo económico lo vinimos a cerrar para los proyectos centrados en programas informáticos y horas de reparación de equipos, etc. Aconsejando para lo primero que siguieran a rajatabla el ciclo de software, esto es groso modo:
Detectar necesidades – Especificaciones – Desarrollo – Últimas Incorporaciones demandadas – Entrega – Depuración – Actualizaciones Y en cuánto a las horas de reparación, consulta, etc. Cobrar al menos lo que cualquier autónomo tipo fontanero, mecánico, etc. Es decir unos 35 euros/hora mínimo.
El encuentro terminó con las grandes expectativas que hay puestas en la web 3.0, también conocida como semántica o inteligente, por la cual una web mantiene prácticamente una conversación de tú a tú con el usuario en virtud de lo que la web entiende (como si fuese uno de nosotros) lo que el humano le está pidiendo. Un capítulo que está por escribirse en la historia de la humanidad pero que ya cuenta con algunos renglones bien escritos, algunos de ellos en Málaga como bien indicaban en la charla los profesores.
Termino dando las gracias por el servicio público de información que realizó este periódico al cubrir la noticia aunque -chicas- en la foto me sacaron más gordo de lo que estoy.